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Perros del Infierno

LIBERTAD PARA UNO DE LOS PRIMEROS DETENIDOS DEL 11-M

Redaccion.- El Confidencial informa que en breve el juez del Olmo debera dejar en libertad a El Bakkali, uno de los primeros detenidos por los atentados del 11-M, "reconocidos" por dos testigos como autor material de los atentados. Era un empleado de Jamal Zougam en el locutorio de calle Tribulete. Los dos testigos cayeron en contradicciones y, por tanto, se anulaban uno a otro. Tal como preveiamos en "11-M: Los perros del infierno", a partir de esta liberacion se abre un periodo en el que el pueblo español va a saber que... no se sabe nada de los autores materiales del crimen.

[de El Confidencial]

DEL OLMO DEJARÁ EN LIBERTAD A UNO DE LOS PRINCIPALES IMPLICADOS DEL 11-M AL CONTRADECIRSE LOS DOS TESTIGOS QUE LE HABÍAN IDENTIFICADO

Mohamed El Bakkali Boutaliha, uno de los principales implicados en los atentados del 11-M, puede abandonar en breve la cárcel después de que, a finales de la semana pasada, el juez de la Audiencia Nacional que instruye la causa, Juan del Olmo, preparase un auto para su puesta en libertad bajo fianza al considerar que las pruebas que existen contra él, entre ellas el reconocimiento de dos de los viajeros de los trenes de la muerte, son insuficientes para mantenerle en prisión, según ha podido saber El Confidencial en diversas fuentes. El Bakkali fue uno de los primeros detenidos por los atentados ya que trabajaba junto a Jamal Zougam en el locutorio de la calle Tribulete.

El juez ha basado esta decisión en lo declarado, precisamente, por dos testigos que le reconocieron como uno de los presuntos autores materiales de la masacre. En opinión del magistrado, los dos testimonios se contradicen entre sí y, por tanto, se anulan el uno al otro.

Según los documentos sumariales a los que ha tenido acceso este diario, la primera identificación se produjo el 15 de marzo, dos días después de su detención, cuando una persona que viajaba en uno de los cuatro trenes donde estallaron las bombas reconoció en la fotografía número 3 “sin ningún género de dudas” a la persona que vio depositar una mochila en el vagón. Dicha fotografía era la de Mohamed El Bakkali.

Al día siguiente, otro de los pasajeros repetía el ritual y, entre las fotos que le mostraban, identificaba la número 1 como la de la persona que él vio en el tren la mañana del 11 de marzo con una mochila azul. Era, de nuevo, la foto de El Bakkali.

Sin embargo, la coincidencia en las identificaciones de ambos testigos no se repitió en los detalles que éstos aportaron sobre el sospechoso, algunos de los cuales eran contradictorios, lo que ha llevado al juez Del Olmo a considerar que ambos reconocimientos carecen de valor probatorio.

De este modo, El Bakkali, que siempre negó en sus declaraciones su participación en los hechos, puede salir en breve de la cárcel madrileña de Soto del Real si abona la fianza fijada por el juez, aunque la abogada del turno de oficio que le asiste desde su detención, y que prefiere mantener el anonimato, ha reconocido a este diario desconocer esta circunstancia.

Cerca de 11.000 euros en su casa

La detención el 13 de marzo de El Bakkali vino acompañada del registro de la vivienda que ocupaba en el número 20 de la Avenida Provisiones, en cuyo interior, junto a tres libretas de ahorro, la Policía halló 10.925 euros en metálico y once Compact Disc, cuyo contenido han analizado los expertos antiterroristas en busca de más pruebas. Además, en el registro del locutorio de la calle Tribulete, los agentes encontraron más documentos a su nombre. En concreto, una cuarta cartilla bancaria y una tarjeta VISA.

En sus declaraciones, El Bakkali, mecánico de profesión, proclamó a gritos su inocencia. Aseguró a la Policía y al juez Del Olmo que él dormía en el momento en el que se produjeron los atentados y que un compañero de piso le había despertado a las 10:55 horas para comentarle lo que había pasado en Atocha. El Bakkali insistió una y otra vez en que él no estaba relacionado con Al Qaeda.

Sin embargo, sí reconoció que asistía a las reuniones de las peluquerías del barrio de Lavapiés, donde el ideólogo de la ‘célula’ terrorista, Serhane Ben Abdelmajid, el Tunecino, hacía beber a los asistentes agua santa de La Meca para purificarlos, y que conocía a varios de los otros detenidos, entre ellos a los hermanos Jamal Zougam y Mohamed Chaoui, sus socios en el locutorio de la callet Tribulete, y Abderrahim Zabak, con el que compartía vivienda.

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